jueves, 23 de abril de 2009

Casi quiero pensar que no lo merezco

Nunca he abierto el periódico en busca de trabajo, ni he ido a una entrevista, ni siquiera hecho una llamada. Tengo tan buena suerte que las cosas buenas me pasan sin que yo las busque.
Necesito bien poco para vivir, las cervezas todavía cuestan veinte pesos, la escuela esta a dos canciones de viaje y mi padre es un hombre generoso expiando sus culpas.
Lo que hago me encanta y trabajo con gusto hasta bien noche y con el mismo gusto me quemo los zapatos bailando cada sábado. Tengo tan buena suerte que al quedarme sin visa, mi jefe sonrió y dijo como mera formalidad, pídeme trabajo.
Y hoy voy a celebrarlo con mi vestido rojo y hasta mañana. Tengo tan buena suerte, que seguro que alguien me invitará los martinis.

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