Durante
toda mi vida no pude respirar.
Apenas me entraba el aire, con trabajo
y como indignado. Por supuesto, el dolor de cabeza y el mal humor,
eran a veces insoportables. Me acostumbre tanto a la migraña, que ya
no parecía mas que un síntoma más de mi neurosis.
Durante los últimos cinco años no había podido beberme una botela entera de agua mineral, masticar corcholatas, ni comer elotes.
Ahora lo hago todo al mismo tiempo y sólo por que puedo. Respiro chiflo, beso y me parece estúpido que me dé tanto, tantísimo gusto. Seguro que alguna secuela debe ocasionar el pasarse treinta años sin oxígeno suficiente, sin renovar la sangre, de por si desvelada.
Y junto con la inmensa alegría, me inunda el antojo de agua de mar, el olor a cigarro y el sabor a manzana envejecida.
Durante los últimos cinco años no había podido beberme una botela entera de agua mineral, masticar corcholatas, ni comer elotes.
Ahora lo hago todo al mismo tiempo y sólo por que puedo. Respiro chiflo, beso y me parece estúpido que me dé tanto, tantísimo gusto. Seguro que alguna secuela debe ocasionar el pasarse treinta años sin oxígeno suficiente, sin renovar la sangre, de por si desvelada.
Y junto con la inmensa alegría, me inunda el antojo de agua de mar, el olor a cigarro y el sabor a manzana envejecida.