Abandone mi casa un mes y me arrepiento. Había goteras por supuesto y el pasto crecido hasta las axilas.
Me invadieron los ratones con rencor. Silenciosos y enojados, se me esconden en cuanto vuelvo la cabeza. Se meten en los huecos de mi casa (que esta llena de huecos) y en los zapatos. Cada vez que canto me hacen compañía. No funcionan los gatos porque "levantan las tejas" y eso molesta a los vecinos. Probé veneno y les dio por morirse encima de mi ropa y casi fué peor.
Me persiguen también cuando salgo de casa y en mi oficina siguen molestando.
Se meten en mis sueños como parientes lejanos y los escucho morir bajo la cama. Despiertan cuando yo despierto y cínicos se amodorran en mi pereza o en la composta.
He dejado hojuelas de avena envenenada y se que mañana aparecerán vengándose sus cadáveres sonrientes por toda la casa. Y la mudanza los encontrara triunfantes como siempre