jueves, 6 de septiembre de 2007

Recuerdos a la boca

Recibí hace años una postal de una acuarela del pueblo junto al mar donde vivías. Del malecón de piedra donde caminabas para sanar una herida que todos recordamos. En el mismo sobre de la postal, junto con toda tu pérdida y toda mi tristeza, mandabas una bolsita de té.
La postal permaneció en el sobre y la bolsa de té también y yo las cambiaba de libro en libro y de cuaderno en cuaderno para llevarlas siempre conmigo. Algunas veces sacaba la bolsa de té que había cruzado el mar volando y la olisqueaba mientras escuchaba claramente los regaños tuyos y tu prisa.
Hoy finalmente puse la bolsita de té en una taza de agua caliente. Y me la bebo a tu salud en la terraza mirando el polvo del desierto que el aire levanta en bocanadas. Y me despido de los regaños pero me quedan bailando en la oreja los ruiditos doloridos que inventaban tus manos sobre una guitarra.