Ultimamente
me dices todo el rato, con obstinación y sin malicia que me amas. Y yo
nunca se que hacer con esas cinco letras que no termino de entender,
mucho menos termino de creer y creerte.
Se
que esas cosas que yo no digo nunca, parecen hoy tan simples que casi
he olvidado la feroz alegría y el desmparo negro que antes me
provocaban.
Yo
no se bien que pensar, porque si bien es lindo leerlo y escucharlo,
carecen de sentido, de sustancia y de olor cuando vienen de ti, cuando
llega en el aire de un mensaje instantaneo.
Y claro que me gusta, solo que no lo entiendo, y (es culpa tuya también) no me lo creo ni un poco.